El aspartamo fue descubierto por casualidad en 1965 por el químico James M. Schlatter mientras trabajaba en la investigación de drogas. Rápidamente se convirtió en un edulcorante artificial popular debido a su intensa dulzura y contenido bajo en calorías. Aunque inicialmente controvertidos, los estudios científicos y las agencias reguladoras en todo el mundo reconocen el aspartamo como seguro dentro de los límites de admisión establecidos. Los avances en las mezclas de edulcorantes ayudan a abordar los desafíos de sabor y estabilidad, lo que hace que el aspartamo sea vital para la innovación de alimentos y bebidas más saludables.